Medialab Prado

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Introducción · 2º Encuentro Inclusiva-net: Redes digitales y espacio físico.

Texto de presentación del encuentro por Juan Martín Prada (director de la plataforma Inclusiva-net).

La relación entre lo digital y el espacio físico es cada vez más determinante en el desarrollo de nuevas aplicaciones tecnológicas. De igual forma que los sistemas de comunicación portátiles como los teléfonos móviles o las agendas electrónicas empezaron hace años a incorporar herramientas de registro visual, como cámara fotográfica o de vídeo, hoy son ya habituales en éstos la incorporación de dispositivos GPS capaces de ofrecer coordenadas de geolocalización.

De manera complementaria a este proceso están aconteciendo en la red Internet enormes avances en el desarrollo de aplicaciones relacionadas con el campo de los sistemas de información geográfica, es decir, aquellas orientadas a gestionar información geográficamente referenciada y que funcionan a modo de bases de datos asociadas generalmente a mapas digitales.

Son, por ello, cada vez son más habituales en la web 2.0 las actividades de “geoetiquetado” (“geotagging”) es decir, el asignar coordenadas espaciales o datos relativos a su localización física a archivos determinados, como la georeferenciación de fotografías en plataformas como Flickr, Mappr, Google Earth, etc. o la asignación de identificadores geográficos a textos y frases, incluso a documentos de vídeo y audio. Con lo que la popularización de la acción de “anotar el planeta” es, sin duda, uno de los procesos clave en la evolución de la web actual hacia la conformación de lo que ya muchos denominan la “web geoespacial” (geospatial web). Empieza, incluso, a generalizarse la expresión “Earth as Universal Desktop”.

Obviamente, el deseo de saber más acerca de los espacios geográficos que nos rodean, sobre el lugar en el que habitamos o por el que nos desplazamos así como de las personas que viven o se mueven por ellos, ha encontrado en las tecnologías participativas propias de la web social uno de sus cauces más activos de desarrollo, creándose las bases para lo que podríamos denominar la “web 2.0 local”. Las prácticas comunicativas abiertas y centradas en la experiencia viva de un lugar que vemos hoy desarrollarse en el periodismo “hiperlocal” y en el “place blogging” (término habitualmente empleado como referencia a los blogs centrados en eventos, noticias y personas en un ámbito local específico como una barriada o una pequeña población) son algunos de los mejores ejemplos posibles para referirnos a este impulso reterritorializador de gran parte de las actuales dinámicas “on line”. La reciente puesta en marcha de algunos agregadores y buscadores de “placeblogs” evidencia la creciente importancia de esta vía de relación y complementariedad entre el espacio comunicativo de las redes y el territorio físico en el que habitamos.

Por otra parte, las prácticas artísticas y experimentales vinculadas a lo que en torno al 2003 empezó a denominarse como “locative media” evidencian una intensa reacción crítica a la deslocalización globalizadora y a la pérdida de todo contexto geográfico y político con la que tradicionalmente se había asociado la experiencia de estar conectado a la red Internet. A través de todo tipo de tecnologías móviles e inalámbricas y de dispositivos informáticos de localización, muchas manifestaciones artísticas tratan hoy de reconfigurar los contextos espaciales físicos de la comunicación y de las interacciones entre las personas.

Mediante estrategias de mapeado, geo-anotación, localización, movilidad espacial o juegos “mixed-reality” muchas propuestas artísticas tratan de reivindicar una nueva convergencia entre el espacio digital de las redes y el territorio, desarrollándose experiencias y nuevas situaciones siempre dependientes de contextos geográficos y sociales determinados, vislumbrándose el cumplimiento de un primer atisbo de lo que quizá podríamos denominar como un nuevo urbanismo digital participativo. 

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