Medialab Prado

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Aproximación a Medialab-Prado: José Luis de Vicente

Como parte de las actividades del grupo de trabajo Pensando y haciendo Medialab-Prado hemos iniciado un proceso de recogida de información para que colaboradores y usuarios expliquen qué es para ellos y qué les gustaría que fuera el medialab.

Pensar Medialab Prado desde la práctica y la comunidad

En 2007 empecé a colaborar con Medialab-Prado iniciando las actividades de Visualizar, una de las cinco plataformas de trabajo estables del centro. Desde entonces se han celebrado tres ediciones, con alrededor de una veintena de proyectos producidos, un centenar de participantes, y han asistido a ella numerosos artistas, diseñadores y teóricos que trabajan alrededor de la práctica tecnológica, cultural y artística relacionada con el análisis y la representación de grandes estructuras de datos.

La transición que comienza en este año y que acabará en el traslado a la nueva sede de Medialab-Prado es una buena ocasión para evaluar lo que se ha hecho hasta ahora y reflexionar sobre cómo construir nuevas maneras de operar y abrir nuevos ejes de acción. Aunque la percepción global es que Medialab-Prado es un proyecto con un importante grado de éxito y que ha dado frutos muy por encima de las expectativas, es importante poner en cuestión en estos momentos el conjunto de prácticas que se llevan a cabo en él cuando todavía son efectivas, y no esperar a que se agoten.

Por otro lado, aunque es inevitable que el nuevo edificio y las posibilidades que abre el contar con mucho más espacio domine la discusión sobre la evolución del centro, es igualmente necesario hablar de la evolución de las prácticas que tienen lugar en él.

Probablemente los logros mayores de Medialab-Prado a lo largo de los últimos cuatro años han sido:

1. Fijar progresivamente, en un proceso intutivo de prueba y error, un conjunto de metodologías que le han dotado de un carácter propio y una singularidad, distinta de la del resto de espacios de producción artística o de los centros de arte y tecnología.

En las plataformas de producción como Interactivos? o Visualizar, el método es una secuencia de pasos muy determinada que conocen bien muchos de los usuarios de Medialab-Prado: convocatoria internacional de ideas, seguida de convocatoria internacional de colaboradores, que desembocan en un taller intensivo de desarrollo de dos semanas en que equipos interdisciplinares trabajan de manera abierta y sin jerarquía, bajo la tutela de varios creadores y pensadores de prestigio internacional, en la producción de una serie de prototipos. El proceso completo es documentado y seguido por los mediadores, que explicarán al público del centro los prototipos resultantes en los meses siguientes al taller.

Así, en un proceso paulatino que ha llevado su tiempo, Medialab-Prado consigue definirse no por lo que no es (no es un centro de exhibición en el que se programen exposiciones, no es un centro de producción con residencias de artista en el que se financie el desarrollo de obras para su presentación), sino por lo que es: un centro de investigación para el prototipado a partir de procesos colaborativos abiertos.

Por supuesto, otras líneas de trabajo como el Laboratorio del Procomún o Inclusiva-net siguen otros modelos, y se celebran actividades más cortas y de otra escala. Pero nociones como el valor del prototipado y de las metodologías DIWO (“Do It With Others”) permanecen en el centro de la actividad de esta institución.

2. La constitución de una comunidad de usuarios muy fieles y en su mayoría de alta cualificación, que se ha apropiado del espacio y lo ha convertido en punto de encuentro y plataforma de lanzamiento de iniciativas. Medialab-Prado es un hub social esencial para la comunidad madrileña y española de las prácticas alrededor de la cultura digital, y un nodo en redes de colaboración y tránsito internacionales que se ha situado sin duda entre los más relevantes de Europa.

Esta comunidad de usuarios se caracteriza por ser altamente participativa y muy cohesionada. Muchos de los participantes en talleres, encuentros o actividades lo son en numerosas ocasiones a lo largo del año. Se ha fomentado también un alto grado de socialización (“del laboratorio al bar”) que ha sido esencial para generar un clima de colaboración e intercambio permanente.

La comunidad se define también por su perfil heterogéneo. Lejos de ser un espacio para la comunidad artística, Medialab-Prado acoge también a usuarios procedentes del mundo de la tecnología y la ciencia, el diseño y la arquitectura, y el activismo social. Este perfil ha caracterizando a Medialab-Prado como un espacio en el que se dan condiciones idóneas para establecer diálogos que desborden cualquier un marco de discurso establecido.

El espacio de discusión de Medialab-Prado no está definido por el arte, ni por la cultura en un sentido más amplio. Algunos ejes de actuación, por ejemplo, abordan directamente lo científico, lo legislativo o lo económico y empresarial. Frente a una posible percepción exterior, sus responsables han hecho grandes esfuerzos por desmentir que la tecnología sea el objeto de estudio principal.

Finalmente, la comunidad de usuarios de Medialab-Prado opera al menos en dos ejes. Por un lado, es un espacio dentro del contexto local, conectado a las comunidades de prácticas de Madrid, y a espacios determinados como Lavapiés o el entorno del Barrio de las Letras, y el eje cultural que lo rodea. Pero además, Medialab-Prado es un nodo dentro de redes de colaboración transnacionales. Sus talleres internacionales cuentan con participantes de todo el mundo,y  sus convocatorias tienen una notable repercusión en los canales de difusión del ámbito Arte-Ciencia-Tecnología-Sociedad. Sus colaboraciones con otras instituciones o su participación en plataformas como el grupo de trabajo LABtoLAb le situan como un agente importante en un contexto de prácticas y de discurso que es global.

La primera etapa de Medialab-Prado se ha dedicado a hacer posible estos dos grandes logros. La segunda debería construir sobre ellos, ampliando sus posibilidades y resolviendo algunas de sus carencias.


1.En lo que se refiere a las plataformas y las metodologías empleadas

- Las distintas plataformas han surgido de manera orgánica, a medida que se han identificado focos de interés. Sin embargo hasta ahora han funcionado sin una excesiva coordinación entre sí, sin fijar puntos de interés común o preguntarse de qué manera podían actuar juntas para cubrir una determinada área de investigación. Existen muchos puntos de coincidencia y ámbitos de interés comunes a Interactivos?, Visualizar, Laboratorio del Procomún, Inclusiva-net y AVLAB, pero no se han explorado de manera activa a la hora de desarrollar sus actividades.

Mientras que las actividades de cada plataforma se deciden anualmente, de edición a edición, sería interesante trabajar con una visión estratégica a mayor plazo, para que las plataformas pudiesen preguntarse: ¿sobre qué deberíamos hablar ahora? ¿Qué clase de investigación deberíamos realizar a partir de este momento? ¿Qué temas que no estamos tratando necesitan abordarse?

Esto debería abordarse a escala mayor en toda la programación de Medialab-Prado, que podría realizar un proceso de reflexión periódico en que hiciese explícitas sus líneas de actuación a dos / tres años vista. El ritmo altísimo de actividad en el centro ha ido tradicionalmente en contra de permitir una planificación de discurso a medio y largo plazo.

- Las plataformas se consideran procesos de investigación a largo plazo, en los que cada actividad no existe de manera aislada sino que está insertada en una exploración a mayor escala de un espacio de producción de conocimiento. Por esto, es posible que el formato y temática de las plataformas no tengan que permanecer estáticas, sino evolucionar en función de su progreso y desarrollo.

En Visualizar, la línea que dirijo, el foco en el primer año estuvo centrado en desarrollar estrategias y herramientas que sirvan para comunicar visualmente procesos complejos. Sin embargo, en los años posteriores nos hemos alejado progresivamente de la representación para interesarnos cada vez más por el análisis, las políticas y las implicaciones sociales de los procesos colectivos de generación y recogida de datos a gran escala. ¿Cómo deberíamos reflejar esta evolución natural en la estructura y en la temática de la plataforma?

- Aunque el método empleado en los talleres está muy definido, el proceso de trabajo en el día a día de cada taller es bastante espontáneo y no reglado. Dado que en cada taller se producen proyectos con éxito y proyectos fallidos, ¿deberíamos analizar los resultados obtenidos para entender cuáles son los modos de trabajo más fértiles?

Si bien es dudoso que sea positivo instaurar una metodología rígida en cada taller, es probable que sea positivo disponer de un abanico más amplio de métodos y técnicas que aplicar en la gestión de algo tan complejo como un proceso colaborativo no reglado. Es probable que el principal activo de Medialab-Prado sea la capacidad de generar innovación a partir de los procesos de colaboración abierta que facilita. Sin embargo, tengo la impresión de que quizás no sabemos demasiado de cómo operan las dinámicas de creación y colaboración dentro de los grupos de trabajo. Sería muy interesante entender mucho mejor cómo se construyen las dinámicas de práctica en el centro; es posible que el medialab debiera constituir entre sus nuevas actividades un laboratorio de metodologías y prácticas.


2. En lo que se refiere a las comunidades de usuarios:

- El perfil de usuario de Medialab-Prado es de un grado de especialización y conocimiento previo alto. ¿Cómo pueden incorporarse al centro otros colectivos de ciudadanos, menos especializados y no pertenecientes necesariamente a comunidades creativas o profesionales?

Quizás la mayor oportunidad que ofrece el nuevo edificio de Medialab-Prado será disponer de nuevos espacios que obligarán a desarrollar nuevas clases de actividades, en formatos distintos a los actuales. Junto a esto, el perfil de centro cambiará al dejar de ser un espacio semiescondido de acceso relativamente difícil -acceder a sus instalaciones actuales es algo intimidante y disuasorio- y pasar a ser una gran institución a pie de calle con una visibilidad mucho mayor.

Ambas circunstancias pueden aprovecharse para convertir el nivel de acceso a pie de calle al centro en un espacio eminentemente didáctico y divulgativo, que sirva de portal de entrada al espacio de conocimiento al que el centro está dedicado, la Cultura Digital. Esta nueva función puede también habilitar actividades específicas para estos nuevos grupos de usuarios: eventos mucho más breves para niños, adolescentes y jóvenes, y otros colectivos identificables.

- Igualmente, Medialab-Prado podría desarrollar una función divulgativa y de incorporación de nuevos usuarios a través de su presencia en Internet. Si bien la actividad desarrollada en su página web es probablemente una de las mejores entre las instituciones culturales españolas, sigue estado dirigida al mismo perfil de visitantes presenciales. Otros códigos y lenguajes podrían además servir para difundir sus actividades, en colaboración con otros agentes, a través de plataformas diferentes, como instituciones educativas o los medios de comunicación públicos y privados, con los que se podría desarrollar indudablemente una relación más fluida y que estableciese niveles de colaboración.

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