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La Ciudad Dulce: Encuentro de Apicultura Urbana de Madrid. Monitorización de datos de colmenas para el territorio urbano

04.10.2014 12:00h - 21:00h

Lugar: Sala C (2ª planta / 2nd Floor)

En este taller conectaremos a una placa de Arduino sensores de temperatura, humedad, luminosidad, presión atmosférica,...y mandaremos los datos leídos a un repositorio de internet. Visualizaremos tanto en una placa LCD como en tu navegador de internet. Al final del taller se instalarán los sensores en la colmena.

20 plazas. Inscripción previa.

Colmenas Urbabas

La jornada se articula en dos talleres a lo largo del día, sobre datos y sensores en colmenas, y diseño y construcción de colmenas para el territorio urbano (acceso libre), y un evento final en la Plaza de Letras, para ver los resultados de los talleres, hablar de apicultura urbana y hacer barrio.


Máximo será para 20 personas y no se necesita más que ganas de hacer cosas con el arduino. Traeros el portátil y vuestro arduino o sensores si los tenéis.

 

Las abejas son beneficiosas para las ciudades

Activistas de una ciudad de EEUU, cuyos responsables políticos se negaban a legalizar la apicultura urbana, plantearon un curioso experimento en el que un grupo de voluntarios cargados de frascos con polen, isótopos y una escalera, recorrían los parques públicos, de árbol en árbol, polinizando cada flor. El resultado de este experimento, que amablemente describiríamos como frustrante, convenció al alcalde de dicha ciudad a tomar la decisión de permitir la apicultura en los tejados de su ciudad. Es decir sin abejas, sin insectos melíferos, no hay polinización. Los beneficios de esta práctica eran medioambientales.

Mientras, un apicultor de guerrilla plantaba sus colmenas sobre los tejados de la Ópera Garnier de París, un acto simbólico y cargado de valentía, y que servía para recuperar una práctica desaparecida pero que incluso esta ciudad ya legislaba en el siglo XIX. Reivindicó una ciudad dulce, que miraba al no tan lejano mundo agrícola de antaño. La recuperación de la práctica de la Apicultura Urbana, era una propuesta de una nueva relación entre la ciudad y la naturaleza. Era un modo de Hacer Ciudad.

Dos tipos de ciudades, dos tipos de apicultura

Hay dos tipos de ciudades, y por tanto dos tipos de convivencia con la apicultura urbana. Aquellas en que los límites entre la naturaleza y el campo son difusos. Ciudades de amplias zonas verdes, con la naturaleza a las puertas. Y otras donde la ciudad es un monolítico bloque de hormigón y cemento, salpicado de pequeños pulmones verdes.

En las primeras, la apicultura urbana es un hecho natural, una actividad que no ha tenido parón desde el pasado. Los vecinos de Otawa, en Canadá, instalan las colmenas en los jardines de sus casas, sólo protegidas por un seto. O Londres, donde los productores de miel registrados se cuentan por miles, y su miel es de tan alta calidad que incluso recibe premios internacionales.

Pero en el segundo tipo de ciudades, las de hormigón, como la ciudad de Nueva York, Los dueños del Hotel Astoria, lujoso establecimiento de Manhattan, decidieron apostar por instalar colmenas en su tejado. En poco tiempo recogieron los beneficios de esta práctica, sus clientes disfrutaban de visitas divulgativas a los colmenares, el chef del restaurante incluía la miel en sus menús, la tienda del hall vendía los tarritos de miel del Astoria a precio de oro líquido. Los responsables de marketing de todo el mundo se llevaban una sorpresa al ver cómo una empresa que tenía una actitud positiva frente al medio ambiente llenaba la caja registradora. ¿Es ésta actitud, entre la actividad productiva y el diálogo con la naturaleza, imposible de llevar a cabo en la capital de España?

La apicultura urbana es, a nuestro entender, una reivindicación política de una ciudad sostenible que quiere recuperar su capacidad de producir alimentos. Ciudades sostenibles son las ciudades que equilibran la balanza entre lo que consumen y lo que producen.

La apicultura Urbana ha aumentado un 22% en todo el mundo en los últimos años, quizá como una reacción llena de sentido común frente a la alarmante desaparición de la especie animal que la sustenta.

Con esta petición queremos hacerle llegar el mensaje como responsable político de que es el momento de que este movimiento arraigue también en nuestra ciudad. Por el bienestar de las abejas y el de las ciudades.”


Organiza Asociación Apicultura Urbana de Madrid: "Miel de Barrio" y el laboratorio de hackeo alimentario: Foodlab.

Con la participación de David Rodríguez, Sara Alvarellos, María Vega, Kahlyn Keilty-Lucas, Alberto Alonso y Joan Roig.    
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