Medialab Prado

Compartir

Código abierto. El sistema del arte tras la red

26.03.2015, 27.03.2015 11:00h - 14:00h

Lugar: Alameda 1, Medialab-Prado (Plaza de las Letras. Calle Alameda, 15. 28014 Madrid)

En Medialab-Prado acogemos a algunos de los participantes del seminario Código abierto. El sistema del arte tras la red que se desarrolla durante los días 26 y 27 de marzo de 2015 en relación de la exposición Sistema operativo de Daniel G. Andujar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

En Medialab-Prado: entrada libre. Inglés sin traducción

Seminario en Reina Sofía: entrada libre. Inglés con traducción. Streaming

#CódigoAbierto 

Programa

Talleres en Alameda 1 de Medialab Prado.
26 y 27 marzo de 2015 de 11h a 14h

Estos talleres se plantean como un encuentro abierto en el que los distintos participantes en Código abierto introducen su trabajo y debaten nociones comunes con la comunidad de artistas, activistas, teóricos y usuarios de Medialab. El taller busca ser un complemento horizontal al seminario, donde se comparta información de ida y vuelta y exista un trabajo previo a las conferencias, que permita articular un debate posterior. El taller busca recuperar entornos de trabajo ajenos a la producción académica, vinculados a otras formas de saber nacidas en los hacklabs y medialabs.     

Geert Lovink y Alberto López Cuenca. 26 de marzo.

Textos y notas a raíz de este encuentro

Introducción:

Enredados: ¿trabajo artístico vs. trabajo creativo?
Fragmento del texto del seminario en el Museo reina Sofía. [Ver descargas relacionadas]

Lecturas:
 
1) Artistic labour, Enclosure and the New Economy, Afterall, Londres, Summer, núm. 30, 2012.
 
2) ¿A quién protege el derecho de autor? Sujeto y ontología de la cultura digital en ¿Desea Guardar los cambios? Propiedad Intelectual y tecnologías digitales: hacia un nuevo pacto social. Córdoba, Argentina: Centro Cultural de España, 2009.
http://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&frm=1&source=web&cd=1&ved=0CB8QFjAA&url=http%3A%2F%2Fccec.org.ar%2Fwp-content%2Fuploads%2F2010%2F05%2Fdesea_guardar_los_cambios.pdf&ei=kxsLVcrhIYKeNv-xgYAO&usg=AFQjCNH26Yega-_nsk9pOsFxQNBu1iaw1g&sig2=YfYCycp-hIg3CmXjIQAlag&bvm=bv.88528373,d.eXY

3) Technologies To the People_Técnica, democracia e indeterminación Daniel G. Andújar. Sistema operativo. Madrid: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2014.
 

Marcell Mars, Felix Stalder y Daniel García Andújar. 27 de marzo. 

Entrada Libre hasta completar aforo. Inglés sin traducción

Seminario en Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

26 de marzo de 2015 a las 18h
Edificio Nouvel, Auditorio 200

Desenmascarar al autor: arte y activismo en la era de internet
Las nociones de “autor” y “originalidad” no parecen pasar de moda. De hecho, la era de Internet ha traído consigo una inesperada recuperación de categorías modernas. Aunque paradójica, esta situación es comprensible. La crítica posmoderna no pudo deshacerse ni del sujeto excepcional ni del conocimiento original porque sólo los desmontó en teoría, sin desarticular las prácticas e instituciones sobre las que se sustentaban. Con la llegada y expansión de Internet, estas predicciones se han visto en condiciones de ser superadas en la práctica. Sin embargo, están siendo hoy contestadas en un abierto debate sobre la vigencia de los denominados “derechos de autor”. En este sentido, las diversas legislaciones no sólo no han desechado al autor y su carácter único, sino que reclaman su vigencia con más insistencia que nunca. Contra esto, la dispersión de la autoría en la estructura nodal de la red, la conformación de distintas estrategias de inteligencia colectiva, la experimentación con formas híbridas de hackers, artistas y activistas ponen de manifiesto otras posibilidades abiertas y descentradas.

Margarita Padilla. Qué quieren y qué no quieren las máquinas en red
Un cambio de paradigma no es poca cosa. Y ese cambio está llegando de la mano de las redes de ordenadores, que irrumpen con la fuerza de un modelo que invita a lo social a mimetizarse en él. Redes de personas, redes de máquinas y, sobre todo, cambios en la distribución del poder. ¿Cuáles son los rasgos fundadores, genéticos, de esta transformación? Los procesos sociales, creativos, productivos o críticos buscan en el mimetismo con la red las mejores condiciones para su proliferación. Nueva herramientas, métodos novedosos y elementos de organización originales. ¿Cómo distinguir lo nuevo, radicalmente nuevo, de la mera tendencia hecha mercado? ¿Cómo distinguir lo que hay que cuidar (lo que hace red dentro de la red), de lo que hay que desechar (lo dentro de la red que destruye la red)?

Geert Lovink. La política del diseño de máscaras: la cultura de internet después de Snowden
¿Qué opciones tenemos ahora que hay dudas acerca de la transparencia radical como de la protección contra la vigilancia? Esta conferencia ofrece un panorama general de las estrategias activistas y artísticas de los últimos dos años desarrolladas en respuesta a las revelaciones de Edward Snowden. Contra la extendida depresión de los hackers, los artistas se han implicado en un amplio abanico de experimentos para denunciar  la vigilancia y control en la red. ¿Qué podemos aprender de la trágica historia de Anonymous? ¿Por qué tanta gente desconfía del navegador anónimo Tor? Julian Assange difícilmente puede ser un modelo: ¿qué fue mal? ¿Puede el arte indicar alguna salida de todo esto?

Geert Lovink, Margarita Padilla y Alberto López Cuenca
Mesa redonda

27 de marzo de 2015 a las 18h
Edificio Nouvel, Auditorio 200

Los comunes digitales: hacia otras ecologías del arte

Las condiciones materiales en las que se produce, distribuye y accede a la cultura se han visto modificadas drásticamente en las últimas dos décadas. Los principales responsables han sido las tecnologías digitales y su articulación en red. Puede hablarse de una reconfiguración de la cultura, cuyo rasgo más evidente es la desobjetualización. Esta evanescencia de las producciones digitales abre un abanico de posibilidades para su transformación y plantea un serio problema para determinar y controlar su propiedad. La cultura inmaterial cuestiona nociones como las de exclusividad, escasez o enajenación. Es precisamente en torno a ella que se conformarían lo que podríamos llamar nuevas ecologías del arte, tramadas en torno a los comunes digitales y formas de actuación como las asambleas, los enjambres o las redes difusas. En un momento de franco ataque a los servicios y bienes públicos, esta noción cobra una nueva vigencia en el ámbito digital. La activación de revividas formas de lo público está ligada a nuevos modos de agencia y organización.

Felix Stalder. El artista al final de la Galaxia Gutenberg. Retos para el arte en la cultura digital
La figura moderna del artista es producto de los siglos XVIII y XIX, el apogeo de la cultura literaria. Aunque la mayoría de los movimientos de vanguardia del siglo XX se rebelaron contra esa idea, resultó ser un modelo extremadamente duradero, sirviendo aún como fundamento normativo del copyright, como un poderoso atractivo comercial en el mercado del arte y como un principio estructural para la mayoría de las instituciones artísticas. Sin embargo, la experiencia de la sociedad red –para los artistas y las audiencias– no sólo pone en cuestión este modelo, sino que ofrece uno nuevo, centrado en torno a nociones como las de información o recursos  compartidos y lo común, por medio de las que tanto los artistas como quienes no lo son interactúan y redefinen sus roles y funciones.
 
Marcell Mars. Una biblioteca pública
En el catálogo de la Historia, la institución de la biblioteca pública aparece listada en la categoría de los fenómenos de los que los seres humanos se sienten más orgullosos. Junto a la educación y la sanidad públicas, la Declaración Universal de los Derechos humanos o el software libre… Una biblioteca pública es una de esas infraestructuras casi invisibles de la que sólo comenzamos a darnos cuenta cuando desaparecen. Debido a Internet, es fácil imaginar hoy una biblioteca pública como parte de una infraestructura global de acceso universal al conocimiento para todos los miembros de la sociedad. Sin embargo, la aparición y desarrollo de Internet está teniendo lugar precisamente en el momento en el que una crisis institucional con consecuencias traumáticas e imprevisibles ha comenzado a ocurrir.
El proyecto digital Public Library es un ejemplo de defensa de la biblioteca pública y su principio de acceso universal al conocimiento. Es también una exploración de la infraestructura distribuida para el uso de los bibliotecarios aficionados. Es, en realidad, un cruce ente ambos.

Mesa redonda. Marcell Mars, Daniel García Andújar, Felix Stalder y Alberto López Cuenca

Texto de MNCARS.

A pesar de la facilidad para acceder a las redes desplegadas por Internet y la percepción extendida de que participamos asiduamente en unas prácticas culturales colaborativas, la pervivencia de las ideas de autor, originalidad y propiedad exclusiva es fácilmente constatable. Frente a la crisis que en la cotidianeidad se da de estas nociones, nos encontramos con unos mecanismos (desde los legales a los libidinales) que limitan y vigilan en su nombre. Estamos en un momento incierto de desencuentro entre esos conceptos que parecen estar permanentemente en crisis y las prácticas que los desobedecen. Así, es necesario rastrear y pensar los pliegues y dobleces de este momento de desencaje para advertir qué está haciéndose posible. La tarea no es sencilla, pues está en gran medida lastrada por un vocabulario heredado y cuestionada por las expectativas grandilocuentes de los visionarios de los nuevos medios. Este seminario intenta navegar entre unos y otros para desplegar una reflexión situada aquí y ahora.

No obstante, no, no es éste otro seminario más que busque criticar las incongruencias de la propiedad intelectual. Estamos interesados específicamente en las formas de hacer y organizarse en red y sus implicaciones. En concreto, el seminario se aproxima a las prácticas de la autoría artística y su reconfiguración en ese entorno.  Esto a pesar de que parece cada vez más difícil revertir el hecho de que toda producción cultural es hoy simplificada como parte de las denominadas industrias creativas y que debe, por tanto, ser regulada por una lógica estricta de mercado. Sin embargo, la cultura (también la digital) sigue manifestando unos rasgos que no han sido los propios de los bienes de consumo y que en cierto modo ha problematizado esa integración: ni es escasa, ni se agota con el uso, ni se puede poseer en exclusividad. Surge con esto todo un conjunto de conflictos entre las regulaciones legales, la capitalización económica y las prácticas de acceso y libre circulación culturales que requieren ser atendidos y que, de hecho, han sido notablemente públicos en los últimos años. Es este complejo entramado en el que Código abierto rastrea la inserción, la mutación y las posibilidades del trabajo artístico.

El lugar de éste en la era del capital muestra una relación cuanto menos ambigua con la producción y la generación de valor: ya fuera durante la industrialización inicial, el fordismo o la terciarización de la segunda mitad del siglo XX, el trabajo artístico ha sido dudosamente productivo, si bien debido a ello ha tendido a aparecer como genuino y valioso. La reivindicada autonomía del arte, el carácter autoproclamado de outsider o bohemio del artista, el potencial disidente y provocador de ciertas vanguardias o los trabajos colectivos y contrainstitucionales de los años sesenta y setenta del siglo pasado sugerirían ese carácter irrelevantemente productivo que el arte guardaba para el capitalismo. Las condiciones que se están fijando mediante las tecnologías digitales están modificando los términos de esa ambigua relación. De una parte, el trabajo artístico ha tendido a alinearse con lo que podríamos denominar fuerza de trabajo creativo precarizado, que anima el funcionamiento de las industrias creativas. Se ha tendido a minimizar con esto el carácter social y políticamente productivo del trabajo artístico, su capacidad para substraerse o hacer de otros modos. A su vez, sin embargo, han aparecido otras formas de asociación y organización, a la estela de las prácticas en red. La distribución de los saberes y la disolución de las formas verticales de articularse y actuar parecen apuntar a una suerte de estructuras difusas, en las que las prácticas artísticas se han ido entretejiendo. Ese proceso de integración y sus resistencias concomitantes pueden detectarse en ciertas agonías conceptuales:

El más persistente de estos conceptos en disputa es sin duda el de autoría. ¿Qué formas institucionales la siguen sustentando cuando la práctica artística se ha visto diluida en una producción cotidiana colectiva y anónima? ¿Cuál es el estatuto del plagio o las acciones de los hackers en la operación de las denominadas industrias creativas? ¿Sólo cabe pensar la autoría inserta entre los términos de producción y consumo: no hay otros modos de hacer que no se inscriban en ese par y que vayan más allá del simplista ‘consumo creativo’?

Con la obsolescencia del trabajo industrial en las economías postfordistas se produce la expansión de la creatividad a prácticamente todos los ámbitos de la producción y, con ello, cobra relevancia la cuestión de su distinción respecto del trabajo artístico. ¿Hay algo propio en el trabajo artístico o está integrado en las condiciones generales del trabajo creativo? ¿Puede defenderse alguna singularidad del trabajo artístico sin caer en concepciones románticas de genio y originalidad, que no hacen sino avalar el discurso de las industrias creativas? ¿Puede el trabajo artístico ser algo más que un recordatorio nostálgico de que otras formas de vida son posibles?

Se ha extendido la convicción de la desmaterialización de los procesos productivos, cuando más bien nos encontramos en la configuración de nuevas materialidades digitales, manifiestas de modos diversos. De una parte, nos encontramos con la digitalización de la producción y las finanzas emparejadas con la precarización laboral y el desempleo, ¿cómo se insertan en esas condiciones las prácticas artísticas? ¿Qué papel juegan en esas nuevas materialidades lo que podríamos llamar ecologías en red como estrategias de subsistencia? De otra parte, con los mecanismos de captación y capitalización de las inteligencias colectivas mediante las denominadas redes sociales y estrategias de extracción de valor paralelas, ¿se ha satisfecho perversamente la promesa emancipadora en la que todos ya somos artistas que damos rienda suelta a nuestra creatividad, sólo que mediante la precarización de prácticamente todas las formas de trabajo? Finalmente, nos encontramos con procesos crecientes de generación de plusvalía y costes decrecientes de producción que apuntalan un proceso de acumulación de capital cada vez mayor en menos manos: ¿pueden las prácticas artísticas intervenir de algún modo en los procesos de (re)distribución de este capital acumulado? ¿Cómo podrían replantear la noción misma de valor?

Las preguntas que se plantean en torno a estas tres ideas ponen de manifiesto el proceso de configuración de unas nuevas condiciones en las que puede advertirse la posibilidad de replantear los roles y funciones del artista. Estas condiciones están marcadas por las tecnologías digitales y las redes activadas desde ellas. En cierta medida no hay nada nuevo aquí: en el fondo, las reestructuraciones más drásticas de la vida social desde el siglo XVIII han venido de la mano de las nuevas tecnologías de producción en el proceso de expansión del capitalismo. En ese proceso este seminario rastrea hoy los modos de hacer y relacionarse mediante la red. De ahí que quepa la posibilidad de hablar de nuevas relaciones que permitan imaginar formas de agencia dispersas y diversas. La propia institución museística, como la que organiza Código abierto, se ve reinscrita y retada en este entramado. Las prácticas e instituciones artísticas no han dejado, pues, de responder al oleaje provocado por las transformaciones tecnológicas en la era del capital. La cuestión es cómo lo están haciendo ahora y en qué medida es posible pensarlo sin simplificarlo.

Condiciones de uso