Medialab Prado

Commons Lab: New Centers for Contemporary Creation

21.02.2008 19:00h

Place: Medialab-Prado, Plaza de las Letras, Madrid

Jordi Claramonte will comment the text Reflections and Proposals on New Centers for Contemporary Creation, by Jesús Carrillo.

 

In this work session of the Commons Lab seminar, Jesús Carrillo's paper Reflections and Proposals on New Centers for Contemporary Creation will be discussed (download text in Spanish -pdf-). The text tries to answer the question of how cultural institutions should fit contemporary society's needs and demands, in order to develop and support the idea of the "commons".

According to the author, this essay is an attempt to make up for his critical analysis of the artistic institutions and new centers for contemporary art, presented within the framework of the Conference on Intellectual Property and New Technologies, organized on December 2007 by the Cultural Center of Spain in Mexico (AECI) in collaboration with Medialab-Prado (download text in Spanish -pdf-)

 

Laboratorio del procomún: nuevos centros de creación contemporánea

 

comments:
Miquel wrote:

Joaquín, la cultura es un término muy polisémico. En su sentido de "producto" (una revista, una película, un cuadro, un libro) es susceptible de ser mercancía, como cualquier otro producto, y no veo nada malo en ello, al contrario: es lo que permite que los consumidores recompensen a los creadores de un producto en función del grado de satisfacción que hayan obtenido con el mismo. ¿Qué mayor libertad que permitir que sea la gente quien decida lo que quiere leer, escuchar o ver? Como esa "satisfacción" es claramente un proceso subjetivo de valoración (a mí quizá me satisfagan las Variaciones Goldberg y pagaría muchos euros por escucharlas, y quizá no pagaría ni un solo euro por un cuadro de Tàpies), ninguna autoridad central debería intentar influir en ello. El mercado es, en ese sentido, un árbitro mucho más fiable que los mandarines de la cultura, que se horrorizan por la vulgaridad de la plebe (por ejemplo, yo adoro muchas cosas que tú seguramente considerarías kitsch, desde Luis Mariano a los pasodobles taurinos y detesto otras de "buen gusto" cultureta, desde Arco a la contracultura "posmo"). Pero la libertad va justamente de eso, y la cultura no es --no puede ser-- una excepción en ese proceso electivo que conforma a las sociedades libres.

Y es que, si no es el mercado, ha de ser forzosamente un mandarinato cultural quien heterodetermine esas preferencias subjetivas (y te imponga a ti los toros y a mí la escuela sociológica de Bordieu).

Por supuesto, este proceso rara vez se da de forma totalmente libre, ya que existen muchos condicionantes que distorsionan la libre elección, por ejemplo, las políticas culturales públicas que tratan de "reeducar" los gustos de los ciudadanos a base de dinero de esos mismos ciudadanos, seleccionando ideológicamente qué cosa deben ver. O los grandes grupos mediáticos que, a base de propaganda o de dinero, tratan de imponer sus productos culturales de forma monopolística, a base de meter a críticos en nómina (como por cierto hacían los toreros de antaño).

En consonancia con lo anterior, un centro de creación contemporánea (sobre todo si es público) debería evitar toda tentación de mandarinato, de "agenda ideológica", de cambiar el mundo, de reeducar los gustos o las conciencias: debe mostrar lo que hay, de forma neutral y ponderada (no potenciando de forma artificial lo minoritario), servir a los ciudadanos, no a ninguna ideología, por muy buenas que sean las intenciones para desasnarnos a los que que no estamos en el mainstream cultural.

21.02.2008 12:20:22

Joaquín Rodríguez wrote:

Jesús tiene razón:la cultura, entendida como tejido vertebrador de una comunidad, como circulación sanguínea que la irriga y le da vida, es convertida en mercancia en cuanto una institución cultural la toca. De hecho, es obvio que incluso las recuperaciones retrospectivas de los aspectos más castizos y folklóricos de la cultura popular se realizan, siempre, desde la cultura dominante, dando lugar a fenómenos de revitalización kitsch bien conocidos. Además, y me parece pertinente señalarlo, existe una jerarquía objetiva de los productos culturales, inevitable si consideramos que el campo de producción cultural, como cualquier otro, genera diferencias cualitativas y cuantitativas entre las obras creadas porque, como en todo espacio relacional, que comparte unos mismos criterios de valoración, es ineviable la generación de esas diferencias. En estas circunstancias -una cultura popular mercantilizada, pasto de los escaparates o de las dependencias de un museo, susceptible de ser convertida en revival kitsch y jerárquicamente inferior-, es complicado concebir un espacio y propiciar unas condiciones mínimas necesarias para que las manifestaciones culturales populares no sean otra cosa que extroversiones folklóricas. Entiéndaseme bien: intento precisar claramente los límites contra los que tenemos que enfrentarnos, casi insalvables, delimitar su contorno claramente, para tener siquiera la posibilidad de concebir con mayor agudeza lo que debería ser un centro de creación contemporánea, si es que algo así puede llegar a existir.

21.02.2008 10:32:38

Jordi Claramonte wrote:

1.Antropológicamente es obvio que toda producción cultural, absolutamente toda, es irrenunciablemente común, surge de un fondo de lenguaje, de un repertorio de prácticas gestuales o relacionales que son necesariamente de raíz común puesto que si no lo fueran carecerían de toda relevancia y serían incluso imperceptibles.

2.Por supuesto que todo artista desde el más humilde e ignorado artesano al más encopetado expresionista abstracto sintetiza y replantea las prácticas en las que es competente en una aportación que puede ser más o menos arriesgada respecto a los patrones ya probados y puestos en circulación.

3.No hemos entendido nada si seguimos pensando que el procomún excluye la iniciativa individual –que no es lo mismo que la privada- ni la autonomía –que no es lo mismo que la fragmentación-. Ni las excluye ni es incompatible, antes al contrario las incorpora como dinámicas básicas. Si pensamos en el ejemplo del lenguaje, del habla más bien, se deja ver con toda claridad lo que quiero decir.

4.La autonomía de las prácticas artísticas, de la que la Ilustración hizo una bandera, no es –obviamente- una invención de la Ilustración. Siempre ha estado ahí de modo constitutivo porque es una característica irrenunciable de toda práctica que trabaje con signos, que por su misma constitución imponen una distancia respecto de la materialidad que aluden, impugnan o propugnan.

5.La cuestión de la Autonomía de las prácticas artísticas no surge de la nada. Se hace urgente en la Ilustración porque es en ese tiempo cuando se inicia un proceso generalizado de “cercamiento”, de expropiación y extrañamiento del procomún cultural. Esa y no otra función tuvieron desde sus inicios las Academias y Museos del Absolutismo.

6.Se trata de acotar este o aquel pastizal artístico, delimitarlo, aislarlo y ponerle precio. De ese modo lo instituyente se convierte en instituido y lo sobreabundante en escaso. Sostengo, y en el texto de Jesús se dejan ver aspectos de la cuestión, que los cercamientos culturales pueden ser un buen dominio para examinar el funcionamiento y las dinámicas de los procesos de expropiación y extrañamiento generales del procomún.

7.Jesús habla en su texto de un entrañable intento de enfatizar “el sentido político y democratizador de la producción cultural” que comprensiblemente acaba en cortocircuito, en ser excluido de la fiesta.


8.Diríase que en el proceso de crítica y replanteamiento de los centros culturales, museos o como los queramos llamar hay una linea de sombra más allá de la cual no podemos pasar. Esa línea es el procomún cultural y supone acabar con los cercamientos. Para mi es evidente que hay otro sentido de la producción de cultura que comparece justamente a partir de ahí.

9.La noción de “recurso” de Yudice que Jesús trae a colación es, a mi juicio, demasiado ambigua. Hay una ambigüedad, sabedios cuan buscada, en la formulación de Yudice, porque como tb da a entender Jesús esa cultura es recurso tanto del lado de lo instituido como del de lo instituyente. La cuestión no es pues que la cultura sea o no un recurso –eso es poco menos que indiscutible- sino de qué tipo de recurso se trata y en qué sentido trabaja.

The question is what means “manah manah”
No, the question is “who cares”


10.Sobretodo si nos preocupa, como a mi me sucede, pensar las condiciones sociales y políticas bajo las cuales la cultura deje de ser producción de excepcionalidad debidamente envasada, una cultura como dice jesus “desterritorializada, abstraida y mistificada, sino también desterritorializadora, extractora de sentido y mistificadora” y sea un componente potente de articulación de nuestras vidas que nos permita retomar competencias sobre nuestros cuerpos, nuestra inteligencia y nuestro entorno …


11.¿Cómo lo hacemos? Jesús adelanta condiciones, para lo que en palabras de Maria Lind, Raimund Minchbauer podría ser “una trama de micro-sistemas culturales autónomos, carentes de los interfaces convencionales de la exhibición de la cultura pero comprometidos críticamente con la masa social en la generación y defensa de espacios en la que esta masa social se constituyera libremente.”1

Mi amor-pasión por lo concreto me incita a invitaros a que revisemos juntos las condiciones que propone Jesús y las analicemos como condiciones para la promoción del procomún tanto en la cultura como en los demás campos que nos ocupan. Quizá de ahí pudiera salir un catálogo de buenas prácticas del procomún…

Independencia

Transparencia

Eficiencia social

Articulación abierta y fluida

11.02.2008 16:00:15










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