Medialab Prado

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Coloquio sobre del libro "Making Room: producción cultural en espacios okupados"

25.05.2016 19:00h

Lugar: Sala A

"Making Room: Cultural Production in Occupied Spaces” supone por primera vez una antología de voces del movimiento de okupación post-1968 en Europa, focalizado en si producción creativa e innovación cultural. ¿La Okupación es arte? Sin duda, es una táctica que ha permitido la realización de una tremenda labor colectiva cultural y la posibilidad de vivir nuevas formas de vida. Making Room lo expone a través de las palabras de aquellos que lo hicieron y lo estudiaron.

 

 

La obra será presentada por Alan Moore editor del libro y coordinador de los contenidos del libro.

El libro empieza su travesía en una introducción teórica que incluye teórica autonóma, los modos de operar de las “instituciones monstruo” y justicia económica. Luego se mueve de Norte a Sur, retratando las condiciones locales de un movimiento que es globalizado.

En Holanda, visitamos los bastiones de los hippies, las festivas “zonas autónomas temporales” y las okupaciones en Amsterdam que que una vez mantuvieron en jaque la ciudad. Los okupas que llegaron después eran artistas que forjaron conexiones internacionales y afrontaron la penetración en las instituciones.

Un manifiesto cultural y una línea temporal sobre la venerable Christiania abren la sección sobre Dinamarca. Los hechos que desembocan en la guerra de los punks de defender su Casa de Juventud, y el impacto artístico del “Candy Factory”.

Se examinan los últimos treinta años de la ocupación en Londres, el fervor del cuerpo resistente del Reino Unido, así como una mirada atenta a las comunas y espacios ocupados y de los cultos artísticos

El movimiento alemán es examinado en detalle, desde sus inicios e imbricaciones en la resistencia urbana en Berlín hasta sus proyectos de casas y espacios de trabajo colectivos: sus “fábricas arco-iris”, “islas rojas”, y “queerupciones”. También se aborda los muralistas que apoyan directamente este movimiento político y también una serie de acercamientos con la cultura artística de las grandes instituciones y la más reciente alianza okupa-hipster en Hamburgo.

Italia es el manantial de la idea de centro social, y el libro lo estudia al detalle a partir de sus resultados, es decir, sus lugares, no sólo de sus teorías. Se explica el legendario movimiento de medios de comunicación callejeros. Las nuevas ocupaciones resistentes por parte de trabajadores culturales precarios en Roma y Milán son comentados por sus participantes.

París, como cabe esperar, ha desarrollado una política cultural para integrar a los “okupas artísticos” en una nueva forma de bohemia, una marca de la casa de la cultura francesa. Este reconocimiento institucional es explicado como también la resistencia, el legado de las posturas situacionistas. Un texto trata las extrañas ocupaciones y otro retrata de cerca un local musical de renombre en los días previos a su desalojo.

El movimiento en España ha sido uno de los más activos en Europa, y es tratado en su dimensión ideológica y en términos de sus imágenes mediáticas, tanto negativas como de reafirmación propia. La rica producción cultural del movimiento es examinada en un texto sobre la “ciclocostura”, diseño de ropa DIY basado en el ciclismo urbano; grupos de investigación solidarios con trabajadoras domésticas; y campañas de anti-gentrificación. La lucha por la legalización de la Casa Invisible es contada por sus protagonistas, como también lo es la historia del poema mural revelado por una demolición en Barcelona.

El libro se aparta del marco de Europa Occidental en una sección llamada “Everywhere: Transnational Movements, Networks and Continuities” (“En todas partes: Movimientos, Redes y Continuidades Transnacionales”). En él, los autores hablan sobre las ocupaciones puertorriqueñas en Nueva York, los usos que hacen de la ocupación los migrantes en Europa y la solidaridad de los activistas en una “embajada universal” ocupada en Bruselas. La cultura del gran espacio ocupado Metelkova, en Ljubljana, es también ampliamente comentado por el programador de uno de sus principales locales punk.

La obra concluye con un conjunto de textos, “Anywhere: Media, Virtuality, and Diffusion” (“Cualquier lugar: Medios, Virtualidad y Difusión”). Estos textos tratan sobre los estereotipos acerca de los okupas en los medios de comunicación de masas, y los medios de comunicación que hacen los propios okupas: una corriente constante de fanzines y películas, muchas en la red. Otro autor analiza la ideología de la música punk y las redes económicas que ha generado. Y, finalmente, el libro incluye una importante aportación sobre el desarrollo de los hacklabs en espacios ocupados en Europa, precursores y expertos anticapitalistas paralelos al auge de la mercantilización de Internet. Prácticamente todos los textos podrían ser gérmenes de libros en sí mismos, así de firmemente han ignorado este tema medios de comunicación de masas, editores y académicos por igual a lo largo de los años.

Este libro abre una puerta que estuvo cerrada mucho tiempo y tras la cual había los enormes logros jamás contados de los movimientos desobedientes. Es el principio de una mirada a mundos creados fuera del alquiler, del trabajo asalariado y del control burocrático; una respuesta, en palabras de Brian Holmes, a “la gran pregunta sin contestar de una sociedad sin imaginación”. 

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