Medialab Prado

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Visualizar: introducción

Introducción por José Luis de Vicente

 

¿Qué clase de imágenes resultan adecuadas para las necesidades de una sociedad de la información global e interconectada? Una sociedad que en todos sus ámbitos necesita representar más datos, más capas, niveles con más conexiones que la sociedad industrial que la precedió. En la que los sistemas complejos se han vuelto supercomplejos ; con una amplia disponibilidad de información en tiempo real procedente de servicios de noticias, redes de sensores, cámaras de vigilancia. Todo esto plantea nuevas exigencias a las imágenes que la cultura humana ha desarrollado hasta ahora, y en última instancia requiere la creación de un nuevo tipo de imágenes.
Lev Manovich

 

Según el popular blogger Jason Kottke, las ediciones de los periódicos de todo el mundo lanzan a la calle diariamente más de 6000 terabytes de datos. El buscador de weblogs Technorati sigue las evoluciones de lo que escriben 54 millones de usuarios de bitácoras. Flickr, el célebre servicio de hospedaje de imágenes, ha acumulado en sólo dos años un archivo de doscientos millones de fotos, etiquetadas y clasificadas. Todos los días se suben 70.000 vídeos a Youtube. Google accede ya a casi 9000 millones de documentos y páginas web. Los enciclopedistas voluntarios de Wikipedia han escrito en cinco años un millón cuatrocientos mil artículos, multiplicando por quince la extensión de la Enciclopaedia Britannica....Estamos ahogándonos en información. Y no va a parar.

A comienzos del Siglo XXI, la generación de masas inabarcables de datos se ha convertido en una de las actividades centrales de la actividad científica, económica y social. Pero este aumento exponencial de la información a interpretar no ha venido acompañada de un aumento de nuestras capacidades cognitivas; intentar leer estos nuevos textos con nuestro limitado vocabulario puede ser tremendamente frustrante.

Las masas de datos son estructuras tan complejas y vastas que quizás la mejor manera de hacer comprender a todo el mundo las relaciones entre sus elementos y de revelar los patrones de significado que ocultan no sea con palabras. Los mapas, la señalética y los gráficos estadísticos han sido formas tradicionales de dar una dimensión visual a las relaciones entre elementos concretos. Pero desde que generamos y recopilamos más montañas de datos, y lo hacemos casi en tiempo real, necesitamos sistemas que los representen y muestren dinámicamente las respuestas que ocultan. Así ha nacido el arte y la ciencia de la visualización de datos.

La visualización de datos es una disciplina transversal que utiliza el inmenso poder de comunicación de las imágenes para explicar de manera comprensible las relaciones de significado, causa y dependencia que se pueden encontrar entre las grandes masas abstractas de información que generan los procesos científicos y sociales. Surgida en el ámbito científico hace dos décadas, la ‘infovis’ o ‘datavis’ combina estrategias y técnicas de la estadística, el diseño gráfico y de interacción, y el análisis computacional para crear un nuevo modelo de comunicación más adecuado y esclarecedor para la era de la complejidad emergente.

En los últimos años -en buena parte gracias al impulso de los artistas que trabajan en la encrucijada entre arte, ciencia y tecnología- las estrategias y estéticas de la visualización de datos se han introducido paulatinamente en ámbitos culturales cada vez más amplios. Artistas-Investigadores como Martin Wattenberg o Bradford Paley las han llevado al contexto del mercado bursátil, diseñando los sistemas que utilizan los “brokers” de Wall Street para representar la evolución constante del mercado de valores. Activistas como Josh On la han empleado para representar la complejidad de las interdepencias económicas en el capitalismo global. Proyectos esenciales para entender la evolución de las artes digitales en la última década, como Listening Post de Ben Rubin, o Carnivore de RSG, se han basado en la visualización de flujos de datos como forma de generar nuevas representaciones de planos de realidad no visibles, como la actividad social en las redes de comunicación.

Pero además, en la era de los ‘blogs’, los ‘wikis’, los sistemas cartográficos anotables y las redes sociales organizadas alrededor de servicios de intercambio de fotos o vídeos, generar y clasificar datos se ha convertido en una actividad social practicada diariamente por millones de internautas. El paisaje de las interacciones sociales en el espacio digital es tan rico en información como los mapas genéticos, la actividad de los mercados bursátiles o los organigramas de conocimiento de las grandes multinacionales; no es extraño por esto que podamos analizarlo e interpretarlo con las mismas técnicas.

El análisis de las relaciones entre datos y su representación visual ha trascendido ya sus orígenes científicos y se presenta como un lenguaje con grandes potencialidades en un contexto en que, como ha planteado Lev Manovich, la base de datos se está convirtiendo en la próxima forma cultural en ascendencia. Freakonomics, el reciente “bestseller” sobre el trabajo del polémico economista Steven Leavitt, acercaba a lo cotidiano estas estrategias, aplicando el análisis de grandes masas de información a cuestiones en apariencia triviales como la influencia de los nombres propios de las personas en sus posibilidades de éxito profesional. Y los indicios están en más sitios: expertos en el análisis de la información, como Adrian Holovaty. hablan sobre la necesidad de forjar una nueva clase de periodismo menos basado en contar hechos y más en relacionar datos, que pase “de destapar información oculta (como ocurrió en el caso Watergate) a rastrear la inmensa cantidad de datos públicos que existen para encontrar dentro de ellos historias de interés (como ocurrió en el caso Enron).”

La representación dinámica de flujos de información está teniendo también lugar sobre otras superficies: en la ciudad, en las grandes media fachadas que transforman los edificios en arquitectura "líquida", en permanente cambio; en el diseño de espacios, donde la iluminación se empieza a hibridar con los sistemas de representación de datos.

La creación de una nueva clase de imágenes que permita interpretar de manera intuitiva toda esta complejidad y a modo de mapa, consiga que de esta masa de información extraigamos una comprensión profunda, es uno de los mayores desafíos que pueden abordar los creadores contemporaneos.

El proyecto VISUALIZAR quiere explorar las aplicaciones sociales, artísticas y culturales de la visualización de datos a través de un amplio programa de actividades de reflexión, investigación y producción de conocimiento. El objetivo es acercar estas claves interpretativas a nuevos ámbitos de trabajo donde ofrecen grandes potencialidades (desde el periodismo de investigación al activismo social o medioambiental), y profundizar en la producción artística actual que ha asumido el importante papel de crear esta nueva clase de imágenes adecuadas para la cultura de la complejidad.

José Luis de Vicente

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